Carmen sonríe con su vestido rojo.
Carmen sonríe con su vestido rojo.
Carmen avanza con decisión. Está rodeada de amigos y sonríe. Su vestido rojo ondea, aunque no hace viento. Hace sol, y las piernas de Carmen desprenden un reflejo dorado. Se tensan cuando camina. Camina hacia mí. Nos cruzamos. Me mira. Sonríe. Avanza. La pierdo.
Carmen sonríe con su vestido rojo.
Carmen avanza. Estamos en la playa, en el paseo marítimo. Carmen me sonríe. Me parece suave su vestido rojo. Nos cruzamos.
Carmen sonríe con su vestido rojo.
Carmen sonríe con su vestido rojo.
El cerebro inconsciente ocupa el 83% de la masa cerebral y controla entre el 96 y el 98% de la percepción y la conducta, sus impulsos viajan a más de 160.000 Kilómetros por hora y procesa alrededor de 400.000 millones de bits por segundo. Todo ocurre ahora y se graba para siempre.
Carmen sonríe con su vestido rojo.
Carmen no se llama Carmen. No sé cual es su nombre ni en qué momento nos cruzamos. Creo que el vestido era rojo y no sé si me miró, pero seguramente sonrió, o puede que no.
Carmen sonríe con su vestido rojo.
Carmen no existe. Carmen está dentro de mí.

señora con vestido rojo tal cual se obtuvo, fotografía de martius con licencia Creative Commons.